Si no os suena el nombre de Kishi Bashi, quizá os suene un poco más si os digo que es el “gurú” de las cuerdas y productor/miembro a tiempo parcial del grupo Of Montreal. Con la ayuda de Kickstarter y muchos fans, consiguió reunir el dinero suficiente para grabar su disco (sí, debe ser que no gana mucho con Of Montreal), llamado 151a, que saldrá a la venta el 10 de abril de la mano de Joyful Noise. Sirva este Bright Whites como adelanto:
El comienzo suena tremendamente Of Montreal, aunque consigue controlar la locura y poco a poco se convierte en una delicia pop de juegos vocales y melodía perfecta.
Dos de mis debilidades juntas: St. Vincent y Pearl Jam. En este caso la bella Annie Clark se ha decidido a versionar Black, una de mis canciones favoritas.
Cómo le gusta a St Vincent tirar de versiones en sus conciertos. Y yo que se lo agradezco.
¿Cuál es vuestro veredicto, buena o mala versión?
PS: Muy fan el momento “no me hagáis cantar esta canción sola, esto es vergonzoso…”.
Ya iba necesitando una excusa para incluir a Alexis de Sleigh Bells por aquí y el estreno de su nuevo vídeo me ha venido al pelo.
Me encanta este grupo y su facilidad para crear canciones pegadizas que me hagan mover… la cabeza, que ya sabéis que mucho no bailo . Si alguien me puede explicar lo del rifle, se lo agradezco.
Los míticos Happy Mondays se reunirán para hacer, en un principio, una gira de dos semanas en mayo por el Reino Unido. Es la primera vez desde 1992 que se reúnen los siete miembros originales (hubo otras reuniones, pero siempre faltaba alguno). De hecho, en una de esas reuniones Paul Ryder juró que no volvería a tocar con su hermano Shaun en la vida. Parece que Shaun le ha convencido, ya que son él y su manager los cabecillas de esta reunión. “Si no nos reuníamos todos los originales, no iba a ser especial, no funcionaría”, palabras de Shaun, el que fuera principal causante de la ruptura hace 20 años.
Sé que están de moda las reuniones, pero esta es ciertamente especial. Aunque tengo muchas dudas de cómo sonarán.
The Walkmen están celebrando su décimo aniversario con una exitosa gira por los Estados Unidos. Aparte de hacer repaso a esta década, están estrenando en estos conciertos un nuevo tema, que esperemos signifique nuevo álbum dentro de poco.
Esta nueva canción suena a lo mejor de su último disco, Lisbon, con esas guitarras tan características, y a la vez, fresco e incluso más enérgico, recordando mucho a sus discos de juventud. Nos quedan The Walkmen para rato, y ya estoy deseando verles de nuevo en concierto.
… y lo protagoniza Popeye. Sí, el marinero. Hacía mucho que no veíamos un vídeo de Wilco, si no contamos el que hizo el hijo de Jeff Tweedy, Spencer. Y la verdad, no me esperaba que hicieran uno a estas alturas, y menos como este. Porque el vídeo de la canción “Dawned on me” es muy divertido, con los personajes clásicos de Popeye como absolutos protagonistas. El grupo también está caricaturizado, pero ocupan un segundo plano. Disfruten:
Una de mis canciones favoritas de 2011 es, como no, sueca. Aunque puedan parecer una banda de adolescentes, en realidad es todo una fachada al más puro estilo La Casa Azul. Pushy Parents es un “supergrupo” creado única y exclusivamente para grabar en estudio. Está formado por veteranos de la escena pop sueca, como Amanda Aldervall (Free Loan Investments, The Busy Band, The Andersen Tapes), Roger Gunnarsson (The Happy Birthdays, Nixon), Daniel Janssen (The Consequences) y un compositor y productor que se hace llamar Le Prix (y que se sospecha es Johan Emmoth).
Hasta la fecha tienen un EP con cuatro canciones, como este Secret Secret que le da nombre. Un joya de twee pop pegadizo que nos traslada a otra época. Estoy deseando escuchar el álbum completo.
Llevaba (muchas) semanas queriendo retomar el blog y creo que no hay mejor momento que este. Uno de los momentos de más pánico del año: salen los horarios del Primavera Sound e intentas controlar los nervios mientras recorres el listado comprobando si las actuaciones que no te quieres perder por nada del mundo coinciden en día y hora entre sí. Sudores fríos, taquicardia… y efectivamente, no lo puedes ver todo.
En un festival como este siempre hay que tomar decisiones. Y los que me conocéis sabéis lo que ODIO tomar decisiones. Así que, ¿por qué no me ayudáis? De aquí a que empiece el festival iré poniendo conciertos entre los que tendré que elegir y, si os apetece, podéis decirme cuál sería vuestra elección. Con un poco de suerte, y si esto funciona, mi única decisión de todo el fin de semana es a qué hora empiezo con las copas…
Para empezar, una sencillita, que siendo sincero, no me preocupa en exceso. Me apetecen ambos, pero no me va a matar perderme uno de ellos.
A Caribou le tengo muchas ganas desde hace tiempo. Me gusta mucho su último disco, Swim, pero tengo muchas dudas de qué tal va a resultar sobre un escenario festivalero. Más tranquilo y sosegado, pero bailable.
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A Interpol en cambio ya les he visto en concierto y me consta que tienen un buen directo (bueno, no me consta que la vez que les vi me quedó un mal sabor de boca, pero por lo que me cuentan y lo que leo, fue una excepción). Será una buena ocasión para darlo todo.
Eficaces. Esa es una palabra que define muy bien a The Walkmen en el escenario. Trajeados, de “sport” pero no luciendo alta costura si no más bien todo lo contrario, cuando salen al escenario da la sensación que Hamilton Leithauser (pobre, le estuve sacando parecidos toda la noche, desde Schweinsteiger a Jason Mewes), y los suyos van camino de una oficina en Brooklyn y no a dar un concierto.
Pero, obviando el problemilla con el ampli taladra-oídos cuando el guitarra se emocionaba, fue un conciertazo. No hablan mucho con el público ni entre ellos, porque la conexión la hacen con la música. Sobre todo a través de un batería tremendamente risueño y de la voz de Hamilton. La sala Ramdall no es muy grande y estaba bastante vacío. Eso significó casi primera fila para nosotros, sin agobios, salvo cuando el motivado de turno le dio por botar, agitar los brazos y subirse encima de desconocidos. Pero bien, de buen rollo.
The Walkmen intercalaron canciones lentas con otras más guitarreras, canciones del Lisbon, su último disco, con canciones míticas ya como In the New Year. A ratos no tenías más remedio que quedarte embobado mirando a Hamilton, mano en el bolsillo de la chaqueta, y dejarte llevar por su tremenda voz, que construye poco a poco el tono de cada canción, normalmente de menos a más. Otros ratos era el batería con sus saltitos el que te daba el subidón.
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Al final, no me arrepiento en absoluto de mi elección de ir a ese concierto descartando las múltiples opciones que ofrecía el viernes en Madrid. Una lástima que coincidan tantos buenos conciertos.
El pasado miércoles entre las múltiples opciones de conciertos en Madrid decidí ir a ver The Coral. No había tenido ocasión de verles en sala nunca y tenía ganas. Además, su nuevo disco, Butterfly House me ha parecido bastante interesante (no tan bueno como a ellos mismos que proclaman que es su mejor álbum) y era una buena prueba de fuego.
Si hay algo que saco en claro del concierto, es que son músicos muy buenos. Los de Liverpool dieron una auténtica lección de cómo dar un buen concierto, sonaron de maravilla (sí, todas y cada una de las 20 guitarras que sacaron, más o menos) y me hicieron disfrutar.
Disfrutar, sí, pero no salí entusiasmado. El gran final con Simon Diamond y Dreaming of you que nos hizo brincar y bailar a todos, no compensó un setlist bastante tranquilote y sin otros grandes momentos, salvo quizá, las versiones de The Beatles (Things we said today) y The Byrds (I’ll feel a whole lot better). Hubiese estado bien que hubieran hecho moverse al respetable. Que al fin y al cabo, había descartado otras (buenas) opciones para ir a verles.
En definitiva, buen concierto, mejor compañía y la sensación de que debería cortarme el pelo como James Skelly.
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